Maoísmo digital

Maoísmo digital

Es fácil presumir, y más aún con la imagen un tanto violenta que encabeza esta entrada, que el título maoísmo digital no va a preceder una descripción agradable del mundo que nos gusta reflejar en este blog. Pero para todo tiene que haber sitio en una web de divulgación, incluso para las visiones críticas. Críticas, pero en algunas aspectos bastante lúcidas.

Empezamos poniéndonos en antecedentes, para todas las víctimas del sistema educativo os facilitamos el enlace a la entrada en Wikipedia sobre lo que fue/es el maoísmo o Pensamiento Mao (毛泽东思想 en idioma original, que no aporta nada pero queda bien). Para lo que nos interesa, lo vamos a simplificar en ideología de pensamiento único colectivista donde las masas siguen fielmente a su queridísimo líder para llegar a un mundo ideal; sin hueco para la expresión, iniciativa o creatividad individual más allá de los corsés de un partido único que se confunde con el Estado.

Jaron Lanier

Jaron Lanier

Continúamos con el autor de la expresión que encabeza la entrada. Es importante destacar que no hablamos de un señor que pasaba por la calle y que se le ocurre despotricar contra lo que no le gusta, sino de lo que podríamos definir como un gurú cibernético. Jaron Lanier es ni más ni menos que la persona que añadió el adjetivo “Virtual” al término “Realidad” en la década de los 80 y que ideó las gafas-casco y guantes electrónicos que nos permitirían manejar un entorno virtual. Quizá ahora nos suene un poco trasnochado, pero a principios de los 90 era la ciencia-ficción traída a este mundo.

Lanier es autor de un libro titulado “You are not a gadget: a manifesto” que en su versión castellana se ha traducido de una manera algo más contundente y explícita: “Contra el rebaño digital”. Este libro deriva de un ensayo breve publicado en 2006 y titulado “Digital Maoism: The Hazards of the New Online Collectivism”. En él, Lanier se centra en la idea de que el colectivismo ha vuelto a resurgir con fuerza en el mundo, pero esta vez en el digital. Entendiendo por colectivismo la agregación de las acciones de una multitud de individuos que suprimen la importancia y singularidad del componente individual primando el componente tecnológico que agrega a la mayoría digital.

Nos encontraríamos ante un diseño o consenso por comité, algo que según Lanier no es positivo para el avance de las sociedades. El colectivo estará además representado por un grupo de fieles guardianes de la pureza y de los elementos normativos o burocráticos que preservan la toma de decisiones colectivista y que se encargan de eliminar cualquier rasgo de disidencia, cualquier rasgo sobresaliente entre el pensamiento grupal.

Sin duda la idea es polémica, casi hasta violenta en su expresión y, sin duda, contracultural. Pero ahora hagamos un poco de memoria y revisemos si en ocasiones no hemos podido sufrir una experiencia similar en muchos ámbitos de nuestras vidas, seguro que sí. En el mundo digital las cosas no iban a ser distintas, probablemente si has dedicado parte de tu tiempo a participar en algún proyecto colaborativo a cierta escala, sin duda puedes haberte encontrado o haber observado este tipo de comportamientos.

Demos un paso más, y para pasmo de todos, Lanier ejemplifica en algo que todos conocemos: Linux. Lanier considera Linux una pieza de culto para los apóstoles de este nuevo colectivismo. Pero plantea que Linux es simplemente una copia de un producto que ya existía en los años 70: UNIX. El diseño por comité habría conseguido en 30 años simplemente copiar un producto ya existente. Por el contrario, productos como el iPhone habrían surgido de actitudes individualistas creativas, que trabajando en solitario y sin abrir su desarrollo a colaboraciones externas (diseño por comité) habría creado algo originalmente nuevo.

¿Nos convence Lanier? No del todo. Algún otro día hablaremos más en detalle sobre este colectivismo, sobre el poder y sabiduría de las masas, el crowdsourcing y sus teóricos como Surowiecki, que mayoritariamente jamas han creído en el poder absoluto de las masas, sólo en su poder para la resolución de determinados problemas bajo ciertas condiciones del entorno. Tampoco necesitamos explicar demasiado que quizá Linux partiera como un clon de un sistema operativo de los años 70, pero su espíritu de apertura ha conseguido crear riqueza y abrir nuevos caminos que el producto original no pudo conseguir. Eso sí, le deberemos dar la razón a Lanier en que sus interfaces no suelen estar demasiado conseguidos, quizá ahí el diseño por comité no haya funcionado demasiado bien 😉

Jaron Lanier nos ofrece una visión contraria a lo que es el enfoque mayoritario actual en la sociedad digital. Y es una visión bastante bien fundada y que ofrece ejemplos claros. Aunque no podamos estar de acuerdo totalmente con sus postulados, no los podemos dejar de lado. Al fin y al cabo, Lanier no es ningún extremista ludita y lo único que parece defender es que el valor de una herramienta radica en la utilidad para desempeñar una tarea, pero no debe ser glorificada por sí misma. A la vista de lo cual, a cualquier persona razonable le parecerá bastante claro que el maoísmo digital sí existe en algunas actividades o reductos. Afortunadamente, con un buen grado de libertad y tolerancia, este maoísmo no provoca la asfixia de los individuos singulares que siempre pueden seguir sus propios caminos de innovación y creatividad.

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