Sustitución de ingresos analógicos por ingresos digitales ¿es posible?

Esta entrada ya lleva un tiempo planificada, pero por una simple casualidad va a coincidir en el tiempo con el ERE de El País, sin duda todo un ejemplo de un problema que afecta no sólo a los medios escritos sino a todos los medios de distribución de contenidos. La pregunta que ha mantenido ocupados a los responsables de la industria de contenidos en la última década y pico (desde la aparición de Napster) es muy fácil de formular, y titula esta entrada: Si nuestros ingresos proceden de medios analógicos ¿cómo los sustituímos por ingresos procedentes de medios digitales?

Las respuestas han sido variadas: desde modelos basados en ofrecer contenidos con publicidad a modelos basados en barreras digitales de acceso (paywalls) pasando por lobbismo legislativo, manifestado en España como la Ley Sinde-Wert. Todos ellos han fracasado.

Dilbert Paywall

El siguiente gráfico procede de la Asociación de Prensa de EE.UU. y nos muestra la (triste) realidad de los ingresos por publicidad de la prensa escrita, ajustados por la inflación, entre 1950 y 2012. La realidad es bien visible. Desde 1950 hasta 2000 hay una subida contínua y a buen ritmo de los ingresos (con un pequeño bache en torno a 1990, probablemente fuera la crisis de la época). En 50 años los ingresos, ajustados por la inflación, se triplicaron. Si no entiendes el significado de ajustado por la inflación, es muy sencillo: imagina que alguien multiplica por 3 tu sueldo de hoy para mañana. ¿Por qué los ingresos por publicidad y no los ingresos por venta? Porqué son los relevantes para la industria, la prensa escrita hace muchas décadas que no se nutre de los ingresos por ventas sino de los ingresos de los anunciantes.

Ingresos de prensa escrita en papel

Resulta fácil comprender como ser un grupo mediático se transformó en un gran negocio en la segunda mitad del siglo XX. En un mundo cuyo bienestar aumentaba los ciudadanos demandaban más y más contenidos -prensa, libros, películas- y más y más productos de consumo que encontraban su soporte publicitario en los medios de comunicación de masas. Todo era crecimiento.

Pero en 2000 se alcanza el cenit y la curva ascendente de 50 años cae desde entonces a los niveles de 1950: 50 años para subir y 12 años para bajar. Nos debemos fijar en dos factores que caracterizan la caída:

  1. La inclusión de los ingresos publicitarios por medios digitales no aporta prácticamente nada al total de ingresos publicitarios. La sustitución no se ha producido ni se la espera.
  2. El efecto 2000: la caída se inicia en el momento en que la publicación en medios digitales empieza a estar alcance de todo el mundo. Blogs, wikis, gestores de contenidos y otras herramientas empiezan a popularizarse y a estar accesibles por muy poco dinero -o gratuitamente- para todos. La conexión a Internet empieza a penetrar rápidamente entre las capas menos tecnológicas de la población.
Usuarios de Internet por cada 100 habitantes (evolución)

Fuente: Unión Internacional de Telecomunicaciones

Observemos el gráfico de penetración de Internet por cada 100 habitantes. Desde pocos años antes de 2000 escala rapidamente, en 2000 casi 1/3 de los habitantes del mundo desarrollado dispone de acceso a Internet y a medida que la cifra va aumentando rápidamente se van sumando a ella las masas de ciudadanos menos técnicos, normalmente aquellos que consumirían prensa escrita y que pasan a consumir información digital.

Servidores de Internet 1981-2012

Fuente: Internet Systems Consortium

Otro gráfico que completa el anterior: la evolución de los servidores en Internet. El gráfico se nos ofrece en escala logarítmica: el número de servidores se multiplica por 10 en cada unidad medida (100, 1000, 10.000 …). Entre 2001 y 2010 se pasa de cien millones a mil millones de servidores, la infraestructura se multiplica por diez; la misma infraestructura que da servicio a todos esos nuevos usuarios de contenidos y servicios sin conocimientos técnicos que se suman a Internet.

Resulta evidente que la merasustitución de ingresos analógios por ingresos digitales es una quimera. Lo que ha cambiado no ha sido simplemente la forma de distribuir contenidos, lo que ha cambiado es todo un modelo de negocio. Los intermediarios ya no controlan este negocio que ahora establece relaciones más directas entre consumidores y creadores. Y como consecuencia, la publicidad se ha ido de los medios tradicionales.

¿Qué ha pasado entonces? ¿Nos encontramos ante una simple destrucción de valor? No, simplemente ante el fenómeno económico de destrucción creadora tal y como lo describió el economista austriaco Joseph Schumpeter a principios del siglo XX. Nuevas estructuras innovadoras van sustituyendo a las antiguas, la destrucción de las estructuras ineficientes corre paralela a la creación de nuevas estructuras que contribuyen al progreso económico y social.

Destrucción creadora de J. Schumpeter

Los procesos de destrucción creadora suponen crear nuevo valor, y esta creación de nuevo valor se manifiesta en términos relativos en la pérdida de valor de los antiguos productos. La experiencia de Michael Tiemann, creador de Cygnus y actualmente en Red Hat, nos ofrece una estimación: una propuesta libre tiene que desplazar valor propietario por valor de diez dólares para generar un dolar de ingresos. Esos 10 dólares desplazados no suponen ninguna pérdida para la sociedad sino que son la muestra de su progreso, son la medida de algo que antes tenía un coste y ahora ese coste ha pasado a ser la décima parte, convirtiéndolo en accesible para un mayor número de personas, no sólo para su consumo sino para la generación de nuevas actividades y negocios.

En definitiva, el deseo de sustituir ingresos analógicos por ingresos digitales es vano. No hay sustitución de ingresos, sólo sustitución de nuevos modelos de creación de riqueza por los antiguos.

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