Súbito silencio: la experiencia Mubarak

Que los medios de comunicación de masas contribuyen a reforzar la cultura de las élites dominantes es un hecho comúnmente aceptado por sociólogos y politólogos. Que la revolución digital ha hecho más que nadie por romper esta visión única del mundo que nos llega a través de prensa, radio y TV es también comúnmente aceptado por todas aquellas personas que sabemos que Internet va de algo más que descargarnos películas y colgar fotos de las vacaciones.

Hasta ahora, en un mundo de comunicación de masas unidireccional, resultaba muy fácil para las élites gobernantes controlar los flujos de información y, en consecuencia, controlar las mentes de los ciudadanos. Aunque más que de ciudadanos deberíamos decir súbditos, porque es claro que nos referimos a regímenes de corte autoritario o totalitario (con independencia de la máscara de nombre democracia tras la que se puedan esconder).

Pero las cosas cambian. Así nos lo han enseñado multitud de hechos acaecidos recientemente en el mundo, en los que la ciudadanía ha incurrido en el delito de pensar y actuar por cuent propia. Y vamos a centrarnos en las revoluciones de Túnez y Egipto. Sus gobiernos, tiranías con décadas en el poder, ante una revuelta popular aplicaron las estrategias “de libro” para el control de las masas; impidamos la comunicación para cortar la acción popular. Así un día cortaron Internet, otro día las comunicaciones telefónicas y terminaron cortando el tráfico por carretera y ferrocarril. De televisiones, radios o prensa escrita no tuvieron que impedir nada, ya lo llevaban haciendo años.

La teoría les decía que con ello todo volvería a la normalidad. Si los revoltosos se comunicaban por Internet, apaguemos Internet y todo el mundo a sus casas como resultado. El trasncurrir de la historia ya lo conocemos: primero cortas Internet, contínuas por desconectar las redes de telefonía móvil, luego impides la circulación de personas, mientras tanto recurres a la violencia física extrema, pero por último escapas del poder con todo perdido.

La praxis ya la hemos visto todos por TV en varios países. Así que hoy, fieles a nuestra costumbre de ceder la palabra a expertos en los temas tratados, traemos a la palestra de este blog un paper académico de Navid Hassampour, profesor de la Universidad de Yale, titulado “Media Disruption Exacerbates Revolutionary Unrest: Evidence from Mubarak’s Natural Experiment”. El estudio nos muestra algo que todos hemos presenciado en los pasados meses y semanas, pero que a mucha gente aún le resulta sorprendente; como una vez iniciado un proceso de conocimiento y concienciación social, una súbita desconexión de los canales de comunicación con la intención de frenarlo provoca el efecto contrario al deseado, multiplicando la acción ciudadana en pro de los cambios. Dicho de otra manera, si queremos impedir que la revolución sea tuiteada sólo conseguiremos echar más leña al fuego.

Y es que en lo que va de 2011, todos los enemigos de la Red, liberticidas en general al fin y al cabo, deberían haber aprendido ya que simplemente con cercenar una herramienta de comunicación no van a parar los cambios exigidos por su ciudadanía. Para tunecinos y egipcios su lucha por la libertad era algo más que pulsar en un botón de “Me Gusta”.

1 comment to Súbito silencio: la experiencia Mubarak

  • Jhon

    Excelente post … el pueblo unido representa el verdadero poder … por mas mordazas que nos quieran poner, el pueblo unido es realmente capaz de generar cambios profundos en la sociedad … no habrá tiranía que logre detenernos.