El derecho a leer

Hoy 23 de abril es en España el Día del Libro. La conmemoración se fija en tal fecha en recuerdo del fallecimiento de Miguel de Cervantes, autor del Quijote, un 22 de abril de 1616 (el deceso se registró en los libros eclesiásticos al día siguiente, de ahí que se conmemore el 23).

Quién haya querido celebrar el evento adquiriendo no un libro en papel sino un libro electrónico se habrá encontrado con que le habrán hecho dos regalitos por su adquisición:

  • Un 14% adicional de IVA, pues el 4% superreducido que se aplica a los libros como productos culturales parece que no se extiende a los libros electrónicos, dada su ausencia de soporte físico son considerados un servicio prestado electrónicamente. ¿La culpa? Como siempre huérfana: la Unión Europea, el gobierno, el lobby cultural, un señor de Murcia que pasaba por ahí …
  • Un precioso Adobe Digital Editions DRM, que convertirá la placentera experiencia de lectura de un libro en un doloroso proceso que le obligará a realizar ciertas acciones de activación para poder disfrutar de él en un sólo dispositivo y bajo un amplio elenco de condicionantes. Todo ello si el lector es afortunado y su plataforma de lectura está soportada por Adobe Digital Editions. Algo que a buen seguro acaba convirtiendo a un amante de los libros, dispuesto a realizar la compra, en eso que la industria cultural define como un pirata con pata de palo y de los de parche en el ojo. Al final, el amante de los libres acudirá a esos otros medios mucho más eficaces de distribución y por los que el autor no ve ni un céntimo.

Así que los autores de este blog, queremos unirnos a las celebraciones del día del libro recomendando una corta lectura. Un breve cuento titulado El derecho a leer, cuyo autor es Richard M. Stallman, y que es una muy educativa fábula sobre los peligros que se ciernen sobre la sociedad una vez que se aceptan restricciones DRM al consumo de productos digitales. Leedlo, y cuando hayáis terminado, preguntaos si el mundo que refleja no es el que veis reflejado en los más profundos sueños de ciertas industrias que se autodenominan culturales.

Si queréis evitar esta distopía basta con evitar los productos que incorporen DRM … o disponer de los medios para anular éste.

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